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	<title>Wiki Spirit - User contributions [en]</title>
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		<title>Selección de cosmética natural artesanal elaborada a mano: productos únicos para tu piel 38144</title>
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		<updated>2026-08-19T13:17:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Caburgfaqy: Created page with &amp;quot;&amp;lt;html&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; Al abrir un tarro de crema hecho en un taller pequeño, notas algo inmediato: huele a planta viva. Nada de notas sintéticas que procuran parecer flores. Es caléndula, lavanda real, mantecas sin perfume añadido, aceites vegetales con su carácter. Es el género de experiencia que aporta la cosmética natural artesanal, esa que se realiza a mano y en lotes pequeños, con controles que se hacen mirando, tocando y escuchando de qué forma se comporta cada mezcla...&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;html&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; Al abrir un tarro de crema hecho en un taller pequeño, notas algo inmediato: huele a planta viva. Nada de notas sintéticas que procuran parecer flores. Es caléndula, lavanda real, mantecas sin perfume añadido, aceites vegetales con su carácter. Es el género de experiencia que aporta la cosmética natural artesanal, esa que se realiza a mano y en lotes pequeños, con controles que se hacen mirando, tocando y escuchando de qué forma se comporta cada mezcla. Llevo más de diez años visitando obradores, probando fórmulas y aprendiendo de maestras jaboneras y herbolarias. He visto errores, aciertos refulgentes y, sobre todo, pieles agradecidas. Por eso me emociona una buena selección de cosmética natural artesanal elaborada a mano: jabones, cremas, linimentos y aceites que no procuran ser todo para todos, sino que respetan la piel y su ritmo.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;img  src=&amp;quot;https://i.ytimg.com/vi/GuINrjJvMfI/hq720_2.jpg&amp;quot; style=&amp;quot;max-width:500px;height:auto;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/img&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Qué diferencia a un buen taller del resto&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; En una sala de 12 metros cuadrados, con una báscula fiable y una batidora que ya es casi de la familia, se hacen muchos de los mejores productos de cosmética artesanal. No por romanticismo, sino por control. Cuando las cantidades son pequeñas, cada lote se ajusta con una precisión imposible en la producción masiva. Se cambia el tamaño de molido de la caléndula si ha venido más resinosa, se sube la fracción insaponificable del aceite de oliva virgen si la piel precisa más emoliencia en invierno, se macera la flor en aceite de girasol alto oleico durante 4 semanas, no 3, por el hecho de que el calor del verano aceleró la extracción y es conveniente templar la intensidad. Esa atención deja huella en tu piel.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Un taller serio registra porcentajes, datas de maceración, pH de jabones, dureza del agua utilizada y hasta observaciones del tipo “lote más aromático por cosecha tardía de lavanda”. Esto no es capricho. Es seguridad y reproducibilidad en lo artesanal. Si una Tienda de cosmética natural artesanal con caléndula presume de “hecho a mano”, es conveniente que también alardee de trazabilidad.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; La caléndula como hilo conductor&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; La caléndula officinalis se ha ganado su lugar en la piel sensible. Rica en carotenoides, con una fracción resinosa con afinidad por procesos inflamatorios leves, es una aliada para calmar rojeces y progresar la sensación de tirantez. He visto mejillas con dermitis leve responder mejor a una sinergia de caléndula y avena coloidal que a cremas muy sofisticadas con diez activos de moda. La clave no es otra que la manera de extracción y la dosis. Un macerado en aceite de oliva o girasol alto oleico, filtrado lento, ofrece una base genial para bálsamos y cremas. En jabones artesanales de proceso en frío, agregar pétalos secos molidos finamente aporta un toque de suavidad, no exfoliación agresiva, y un matiz dorado que no engaña.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si te inquietan las alergias, la caléndula suele ser bien tolerada, pero no es infalible. Personas con sensibilidad a la familia Asteraceae pueden apreciar reacción. De ahí la relevancia de las pruebas en zona pequeña y de fórmulas que no disimulan su composición real.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Jabones artesanales que respetan la barrera cutánea&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; El jabón artesanal de proceso en frío se hace con aceites, una disolución de hidróxido de sodio y paciencia. Al saponificar, se forma jabón y glicerina, que continúa en la pastilla. Esa glicerina natural es un humectante potente. En la industria se acostumbra a retirar para venderla por separado y el resultado, aunque muy espumoso, en ocasiones reseca. En los jabones artesanales de buena factura, aparte de conservar la glicerina, se deja un sobreengrasado, o sea, un porcentaje de aceites sin saponificar que quedan en la pastilla para adecuar.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; He probado fórmulas con cinco a ocho por ciento de sobreengrasado que dejan la piel limpia sin sensación de cartón. Si incluyen aceite de oliva virgen extra, coco y una fracción de manteca de karité, se logra espuma mantecosa y estabilidad. Incorporar caléndula macerada aporta un punto calmante. Para pieles muy secas, una fórmula con alto porcentaje de oliva y menos coco resulta menos deslipidizante, si bien espuma menos. Si vives en zona de agua dura, conviene un jabón con quelantes suaves como citrato sódico, así evitarás sensación cerosa.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Una anécdota de taller: un lote de jabón de caléndula, al que se le añadió arcilla blanca en exceso, quedó precioso, color albaricoque, mas reseco. Bastó ajustar la dosis y subir el sobreengrasado para recobrar el equilibro. Esa agilidad es propia del trabajo manual atento.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Cremas naturales para la piel, con criterio y sin promesas grandilocuentes&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Una buena crema natural artesanal es una emulsión estable entre fase acuosa y fase oleosa, con un emulsionante bien elegido, conservantes tolerados y en dosis eficaces, y activos que tengan sentido para la piel a la que se dirige. Me encuentro frecuentemente con cremas caseras sin conservante, especialmente cuando incluyen hidrolatos o infusiones. Eso es un fallo de seguridad. Un taller responsable usa conservantes de amplio espectro admitidos en cosmética natural, como ciertas combinaciones de alcohol bencílico y ácido deshidroacético en dosis ajustadas, y realiza controles de pH.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;iframe  src=&amp;quot;https://www.youtube.com/embed/yKuo6zacy84&amp;quot; width=&amp;quot;560&amp;quot; height=&amp;quot;315&amp;quot; style=&amp;quot;border: none;&amp;quot; allowfullscreen=&amp;quot;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/iframe&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Para pieles reactivas, una emulsión con caléndula, avena coloidal, escualano vegetal y niacinamida al 2 a cuatro por ciento ofrece una barrera reforzada sin saturar. La glicerina, en torno al 3 a cinco por ciento, hidrata sin pegajosidad si se combina con humectantes como propanediol y se compensa con emolientes ligeros. Evitar fragancias y aceites esenciales en el semblante reactivo es más prudente que apostar por la aromaterapia. Y sí, lo digo habiendo gozado de cremas con lavanda y manzanilla que funcionan de maravilla en pieles normales. El matiz es clave.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Cuando busques cremas naturales para la piel, fíjate en la fase grasa. Aceite de jojoba equilibra, el de almendra suaviza, el de pepita de uva es ligero y antioxidante. La manteca de karité es oclusiva moderada, realmente útil en tiempos fríos o de noche. Un toque de caléndula macerada eleva el perfil calmante. En taller, ajustar la viscosidad con goma xantana mínima, sin crear geles gomosos, es prácticamente un arte. He visto manos maestras que consiguen una crema que entra y desaparece, dejando solo confort.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Bálsamos, aceites y ese brillo sano&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Los bálsamos de textura sólida, con cera de abejas o alternativas vegetales como cera de candelilla, son geniales para labios, zonas secas, cutículas y mejillas expuestas al frío. Suelen prescindir de agua, así ahorran conservante y concentran activos. Un bálsamo con caléndula, karité y un 1 por ciento de bisabolol es un salvavidas en bolsillos y mochilas. Su punto de fusión importa. Si vives en clima cálido, solicita fórmulas que fundan por encima de treinta y cinco grados a fin de que no se deshagan.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Los aceites faciales bien formulados no son “grasa sin más”. Una sinergia con escualano, jojoba, rosa mosqueta y un pequeño porcentaje de macerado de caléndula mejora la elasticidad y repara tras la exposición solar, siempre y cuando no haya irritación activa. Ajustar la densidad con esteres ligeros de origen natural evita la sensación pesada. Y un detalle práctico aprendido a base de prueba y error: aplicar aceite sobre piel humedecida por una niebla sin perfume ayuda a sellar la hidratación y utilizar menos producto.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Cómo valorar productos cosméticos artesanal sin perderte&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Ante una estantería con etiquetas bonitas es tentador seleccionar por estética. Vale, mas ya antes lee la fórmula, mira el lote y solicita información del método. Un buen productor no se ofende cuando preguntas por el porcentaje aproximado de aceites o por el género de extracción de la caléndula. Si aparece “parfum” sin aclaración, desconfía si tu piel es sensible. No es que sea malo, es que no sabes qué incluye. Y si el producto contiene agua, infusión u hojas aguadas y no ves conservantes, mejor déjalo pasar.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; He visto tiendas que explican el origen de cada manteca, aun comparten fotografías de la maceración de caléndula. Esa transparencia se aprecia. Y cuando un taller se confunde, retira un lote y lo comunica. Suena a detalle menor, pero en cosmética artesanal, donde se trabaja con variabilidad vegetal, es un gesto de madurez.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Rutina fácil con jabones artesanales, cremas naturales, linimentos, aceites y productos con caléndula&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;ul&amp;gt;  &amp;lt;li&amp;gt; Por la mañana, limpieza suave con un jabón artesanal de oliva, coco y caléndula, con sobreengrasado moderado si tu piel es seca, más bajo si es mixta. Seca con toques, sin frotar.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Hidrata con una crema natural ligera con niacinamida baja, glicerina y escualano. Si hay rubicundeces, busca caléndula y avena coloidal.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Sella o acentúa con dos o 3 gotas de un aceite facial ligero, aplicado sobre la crema cuando precises más confort.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Protege labios y zonas expuestas con un ungüento con cera y caléndula. Reaplica conforme necesidad.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; De noche, repite limpieza y escoge una crema un poco más nutriente o un ungüento puntual en zonas secas. Si usas ácidos o retinoides, coordina para evitar irritación y ajusta la caléndula como calmante.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;/ul&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Esta secuencia cubre lo esencial sin abrumar. A partir de ahí, se afinan texturas y proporciones conforme estación, hormonas y estrés. La piel habla. Una tirantez persistente, por ejemplo, solicita más oclusivos. Brillos y poros congestionados apuntan exceso de aceites espesos o limpieza insuficiente. No hay dogmas, solo observación.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Selección con criterio: qué compro y por qué&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Me agrada edificar una selección de cosmética natural artesanal elaborada a mano pensando en tres escenarios: piel reactiva, piel seca que solicita mimo, piel mixta con tendencia a brotes. En el primer caso, menos es más. Un jabón neutro con caléndula, sin fragancias. Una crema con escasos ingredientes, conservante seguro y emolientes nobles. Y un aceite con jojoba y escualano como base, eludiendo esenciales. En piel muy seca, subo karité, incluyo aceites ricos en omega 9 y 6, como almendra y argán, &amp;lt;a href=&amp;quot;https://www.washingtonpost.com/newssearch/?query=Cosmética natural artesanal&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;em&amp;gt;Cosmética natural artesanal&amp;lt;/em&amp;gt;&amp;lt;/a&amp;gt; y mantengo la caléndula como unión calmante. En piel mixta, elijo jabones con arcillas finas, no beligerantes, una crema gel con humectantes y emulsionantes ligeros, y aceites equilibrantes como jojoba y pepita de uva, con caléndula en dosis prudente.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;iframe  src=&amp;quot;https://www.youtube.com/embed/PzdlDHg-if0&amp;quot; width=&amp;quot;560&amp;quot; height=&amp;quot;315&amp;quot; style=&amp;quot;border: none;&amp;quot; allowfullscreen=&amp;quot;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/iframe&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; He tenido en mi estantería un mismo ungüento durante un invierno entero. Con candelilla, karité, aceite de caléndula y un punto de vitamina liposoluble E. Aguantó paseos con viento sin resquebrajar labios. En cambio, una crema muy rica en mantecas, idónea para noche, me obstruyó por la mañana al conjuntarla con protector solar denso. Aprendizaje: ubicación y horario importan más que el eslogan.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Transparencia de etiquetas, al detalle&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;ul&amp;gt;  &amp;lt;li&amp;gt; INCI legible y ordenado por concentración. Que aparezcan los ingredientes botánicos con su nombre latino, como Calendula officinalis flower extract o calendula officinalis flower oil, suma confianza.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Conservantes claramente indicados cuando hay agua. Benzyl alcohol, dehydroacetic acid o sodium benzoate con potassium sorbate, en rangos habituales. Sin conservante en emulsiones, mala señal.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Fecha de elaboración y lote. En artesanía no es un ornamento, es control de calidad.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Información del procedimiento. “Proceso en frío”, “maceración cuatro a seis semanas”, “hidrolato propio”, ayudan a entender el producto.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Recomendación de uso realista. Si promete “eliminar arrugas profundas en una semana”, estás ante marketing, no artesanía honesta.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;/ul&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Estas pautas te ahorran devoluciones y, sobre todo, inconvenientes en pieles frágiles. Vale la pena invertir cinco minutos en leer antes de comprar.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; La tienda que cuida de ti, no solamente te vende&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Una buena tienda de cosmética natural artesanal con caléndula se reconoce por de qué manera te atiende. No empuja ventas, escucha. Te pregunta por tu tiempo, hábitos, hasta por el jabón de lavadora si sospecha que hay irritantes en tu vida diaria. Suele tener una mesa con probadores y toallas, no solo testers sellados. Organiza talleres breves de lectura de etiquetas, te ofrece mini tallas o cortes de jabones para que pruebes en casa y, si algo no marcha, propone opciones alternativas sin dramatismo.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; El surtido es pequeño, rotatorio, con temporadas. Jabones con caléndula y cítricos en verano, cremas más espesas en invierno. Productos de cosmética artesanal que varían por el hecho de que la planta cambia. Esa honestidad es su encanto. Y no, no todo es perfecto. A veces un lote huele menos, o la textura cambia sutilmente. Cuando la comunicación es clara y la selección está bien pensada, estos matices no incordian, suman carácter.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;iframe  src=&amp;quot;https://www.google.com/maps/embed?pb=!1m18!1m12!1m3!1d3688737.359238275!2d-8.88951992226866!3d41.15945447344672!2m3!1f0!2f0!3f0!3m2!1i1024!2i768!4f13.1!3m3!1m2!1s0x598e50b0c2008e3%3A0x587ee9672c86cb12!2sKhalendula%20Cosmetic!5e1!3m2!1ses!2ses!4v1774894355809!5m2!1ses!2ses&amp;quot; width=&amp;quot;560&amp;quot; height=&amp;quot;315&amp;quot; style=&amp;quot;border: none;&amp;quot; allowfullscreen=&amp;quot;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/iframe&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Sostenibilidad sin discurso vacío&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; La artesanía no es de forma automática sostenible. Lo es cuando hay resoluciones concretas: envases de vidrio retornables, recargas con descuento, etiquetas en papel sin plastificar, envío agrupado y lento por defecto, proveedores de aceites con certificaciones razonables y no solo sellos decorativos. He visto talleres que comparten barriles de aceite de oliva entre 3 proyectos para reducir huella. Asimismo he visto fórmulas con mantecas exóticas difíciles de trazar, usadas pues suenan bien. No hay blanco o negro, pero sí margen para la mejora responsable.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si te importa el origen, pregunta. Un productor serio conoce la almazara de su aceite, el apicultor de su cera y la cooperativa de su karité. Y si no lo sabe todo, te lo dirá sin inventar. Esa es la clase de tienda a la que vuelvo, por moral y por resultados.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Cuánto dura de veras y de qué forma guardarlo&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Los jabones artesanales curados entre 4 y seis semanas duran más y hacen mejor espuma. Si están recién hechos, se consumen antes y pueden ser más blandos. En la ducha, una jabonera que drene y un corte de la pastilla en trozos más pequeños prolonga su vida. Un jabón facial acostumbra a rendir entre 4 y 8 semanas conforme costumbres. Una crema abierta, bien conservada y guardada en lugar fresco, aguanta de 3 a 6 meses. Si huele raro o cambia de color de forma marcada, mejor no arriesgar. Los ungüentos anhidros duran más, de 6 a 12 meses, toda vez que no les entre agua &amp;lt;a href=&amp;quot;https://corieliouu.raindrop.page/bookmarks-74140307&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;em&amp;gt;Cosmética artesanal&amp;lt;/em&amp;gt;&amp;lt;/a&amp;gt; y se usen con manos limpias. Los aceites, protegidos de luz y calor, entre seis y 9 meses, en dependencia del perfil de ácidos grasos. Los ricos en linoleico se oxidan antes que los de oleico. La vitamina E ayuda, pero no hace milagros.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Un truco del oficio: si compras dos cremas, guarda una sin abrir en la nevera, en caja cerrada. No es indispensable, pero retrasa la oxidación de determinados componentes. Y rota. No amontones cinco aceites abiertos.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Cuando la artesanía no es para ti&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Hay situaciones en las que un producto de farmacia o dermatológico hace más sentido. Piel con brote severo, infecciones, patologías que requieren activos con patentiza sólida en concentraciones bastante difíciles de manejar en artesanía, como ciertos retinoides o peróxidos. Un buen artesano te lo dirá. La artesanía brilla en el cuidado diario, el confort, la prevención suave y el mimo. No reemplaza tratamientos médicos. Lo mejor es conjuntarlas con criterio y, si estás en tratamiento, consultar a tu dermatóloga por posibles interactúes. La caléndula, por servirnos de un ejemplo, acostumbra a ir bien con protocolos sencillos, pero en pieles muy reactivas a veces conviene separar su uso.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Cerrar el círculo, de la mano a la piel&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Un día de mercado, probé un aceite con caléndula de un pequeño puesto. La etiqueta era simple, el aroma sutil. La vendedora, manos teñidas de amarillo por las maceraciones, me contó que su abuela guardaba los tarros al sol de la tarde y al fresco de la noche, “para que respire”. Adquirí sin expectativas y terminé utilizándolo cada noche durante un par de meses. La piel, tranqui, sin brillo exagerado, sin granos sorpresa. Esa sensación, piel que descansa, es el motivo por el cual defiendo los productos de cosmética artesanal bien hechos.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si buscas iniciar, elige un buen jabón, una crema honesta y un ungüento con caléndula. Lee etiquetas, prueba en pequeño, escucha tu piel. Vas a ver que no se trata de coleccionar tarros, sino de edificar una rutina sensata con escasos productos que te sienten bien. Entre jabones artesanales, cremas naturales, linimentos, aceites y productos con caléndula hay combinaciones suficientes para cualquier piel, sin perder la esencia de lo hecho a mano. Y cuando encuentres un taller que te inspire confianza, cuídalo. Detrás de cada tarro hay alguien que macera, pesa, remueve y anota, para que lo único que debas pensar sea en de qué manera se siente tu piel hoy.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;iframe  src=&amp;quot;https://www.youtube.com/embed/g8nIHRaArd8&amp;quot; width=&amp;quot;560&amp;quot; height=&amp;quot;315&amp;quot; style=&amp;quot;border: none;&amp;quot; allowfullscreen=&amp;quot;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/iframe&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;/html&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Caburgfaqy</name></author>
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