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	<title>Wiki Spirit - User contributions [en]</title>
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		<id>https://wiki-spirit.win/index.php?title=Consulta_con_un_nutricionista:_errores_comunes_al_progresar_la_dieta_y_de_qu%C3%A9_forma_evitarlos&amp;diff=2228810</id>
		<title>Consulta con un nutricionista: errores comunes al progresar la dieta y de qué forma evitarlos</title>
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		<updated>2026-06-08T17:52:23Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Arvinahlis: Created page with &amp;quot;&amp;lt;html&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; Cambiar la manera en que comemos parece sencillo hasta el momento en que lo procuramos de veras. En consulta escucho con frecuencia historias parecidas: alguien comienza motivado, recorta calorías a lo loco, pierde dos o 3 kilogramos, y a las seis semanas se siente agotado, tiene antojos en todo momento y el peso vuelve a subir. No falla. La buena noticia es que prácticamente siempre y en toda circunstancia no es falta de fuerza de voluntad, sino más bien un...&amp;quot;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;html&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; Cambiar la manera en que comemos parece sencillo hasta el momento en que lo procuramos de veras. En consulta escucho con frecuencia historias parecidas: alguien comienza motivado, recorta calorías a lo loco, pierde dos o 3 kilogramos, y a las seis semanas se siente agotado, tiene antojos en todo momento y el peso vuelve a subir. No falla. La buena noticia es que prácticamente siempre y en toda circunstancia no es falta de fuerza de voluntad, sino más bien un plan mal desarrollado. Cuando decides prosperar dieta con un nutriólogo, se despejan muchos mitos, se evitan atajos inútiles y se arma una estrategia que encaja con tu vida, no al revés.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Quien jamás ha acudido a consulta nutricionista para mejorar la dieta suele imaginar una tabla rígida, comestibles prohibidos y un montón de “no puedes”. Lo práctico es otra cosa: amoldar, medir, ajustar y reiterar hasta dar con la fórmula que te resulte sostenible. Acá comparto los errores que más veo y de qué manera los trabajamos en consulta para corregirlos sin perder salud ni buen humor.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;iframe  src=&amp;quot;https://www.google.com/maps/embed?pb=!1m18!1m12!1m3!1d4312.253680950315!2d-100.9553712!3d25.414467499999997!2m3!1f0!2f0!3f0!3m2!1i1024!2i768!4f13.1!3m3!1m2!1s0x86880d96f49a605f%3A0x91aa5339a12fd0e6!2sNutri%C3%B3loga%20en%20Saltillo%20-%20Izamar%20Vidaurri!5e1!3m2!1ses!2ses!4v1747848459386!5m2!1ses!2ses&amp;quot; width=&amp;quot;560&amp;quot; height=&amp;quot;315&amp;quot; style=&amp;quot;border: none;&amp;quot; allowfullscreen=&amp;quot;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/iframe&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Por qué la consulta profesional marca la diferencia&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Un nutriólogo no es un agente de la ley de tu plato, es más bien un ingeniero de procesos aplicado a tus comidas. Observa tu día, tus horarios, tu historia médica, tus metas y tu presupuesto. Mide variables que el ojo casual ignora: distribución de macronutrientes, densidad de fibra, timing de las comidas, sueño, medicamentos que alteran el hambre, niveles de ferritina o vitamina liposoluble de tipo D que influyen en energía y antojos. Esa visión completa cambia el juego.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;img  src=&amp;quot;https://i.ytimg.com/vi/b4k39YxT62s/hq720.jpg&amp;quot; style=&amp;quot;max-width:500px;height:auto;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/img&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; En mi experiencia, cuando el propósito es adelgazar con ayuda de un nutriólogo, los resultados mejoran por una razón clara: el plan no solo reduce calorías, también prioriza saciedad, preserva masa muscular y contempla pequeños placeres para eludir rebotes. La gente no abandona lo que puede sostener, abandona lo que la desconecta de su vida social o la deja con apetito crónica.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Error 1: copiar la dieta de internet o del amigo del gimnasio&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Las dietas virales tienen una promesa simple y fotos espectaculares. El inconveniente es que ignoran tus condiciones. Una mujer con jaquecas y turnos nocturnos no puede continuar exactamente la misma estrategia que un hombre que entrena por la mañana y duerme ocho horas. Copiar un plan genérico es como ponerte el zapato de otro, hasta puede entrar, mas a los diez minutos te lastima.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; He visto planes de “1200 calorías” circulando como si fuesen talla única. En un adulto activo esa cifra puede disparar el hambre, reducir el NEAT (esos movimientos espontáneos del día) y, paradójicamente, detener la pérdida de grasa. Cuando personalizamos, podemos bajar trescientos a quinientos calorías respecto a tu mantenimiento real, no a una cantidad sacada de una app. Eso, junto con proteína suficiente y buena hidratación, permite avanzar sin arrastrar el cuerpo.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Error 2: satanizar grupos de alimentos sin criterio&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Quitar carbohidratos de golpe, desterrar lácteos, demonizar el plátano o el pan. Estas prohibiciones absolutas producen una carga emocional innecesaria y, en general, atracones en el mediano plazo. No es que los regímenes bajas en carbohidratos no funcionen, sino deben seleccionarse por razones concretas y con una estructura que cuide la fibra, el potasio y los electrolitos. Si entrenas fuerza 3 veces a la semana, seguramente te convenga periodizar carbohidratos alrededor del ejercicio en vez de suprimirlos.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Lo mismo con la grasa. He conocido personas que pulen su dieta con aguacate, frutos secos y aceite de oliva, pero se bloquean de calorías por el hecho de que “son sanas”. La calidad importa, el contexto también. Contar cucharadas, no demonizar ni idolatrar, y ajustar según tu gasto diario, eso da resultados sostenibles.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;img  src=&amp;quot;https://i.ytimg.com/vi/sNHlZvk09tI/hq720.jpg&amp;quot; style=&amp;quot;max-width:500px;height:auto;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/img&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Error 3: subestimar lo que no se mastica&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Bebidas, salsas, “piquitos” de cocina, aceites al cocinar. En un registro de una semana suelo localizar entre 150 y cuatrocientos calorías al día procedentes de lo que absolutamente nadie anota. Una anécdota real: un paciente que juraba comer perfecto sostenía su peso sin bajar nada. Revisando su día notamos un café grande con jarabe “sin azúcar” que, mezclado con leche entera y crema batida, sumaba cerca de 280 calorías. Eso y una cucharada espléndida de aceite en todos y cada comida eran el freno.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Al prosperar dieta con un nutriólogo, estas fugas se hacen perceptibles. No hace falta eliminar cada gusto, basta con medir. Mudar a un lácteo semidescremado, solicitar el jarabe aparte para controlar el dulzor, medir el aceite con cucharita en vez de “a ojo”, son ajustes pequeños que liberan un déficit sin que te quedes con apetito.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Error 4: vivir esclavo de la báscula y perseguir atajos&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; El peso es un dato, no un resolución ética. La retención de líquidos, el ciclo menstrual, la sal de la cena anterior y la masa muscular cambian el número de un día a otro. Quien se pesa diariamente sin contexto entra en una montaña rusa sensible. Lo efectivo es elegir indicadores útiles: circunferencia de cintura, fuerza en el gimnasio, energía al despertar, digestión y adherencia al plan.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Los atajos abundan. Té milagroso, gotas, pastillas quemagrasas. Ninguna de estas opciones te enseña a comer ni resguarda tu masa muscular. Adelgazar con ayuda de un nutriólogo implica, prácticamente siempre y en toda circunstancia, una progresión de hábitos: sueño más constante, proteína conveniente, pasos diarios, adiestramiento de resistencia cuando menos dos veces a la semana, y un déficit calórico que no colapse tu día. Puede sonar menos sexy, pero es lo que evita el rebote a los 3 meses.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Error 5: no planear, confiar en “ya veré qué como”&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; La improvisación es el oponente silencioso. La semana laboral se come la mejor pretensión si no hay un plan mínimo. No hablo de cocinar 6 recipientes idénticos, hablo de tener opciones base que reduzcan resoluciones. Youghourt griego con fruta y semillas para los días de prisa, latas de legumbres listas, huevos cocidos, verduras lavadas, pan integral congelado para tostar en cinco minutos.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Aquí la estrategia es simple: diseñar un par de desayunos, dos comidas salvavidas y una lista de snacks reales. Se guardan en la alacena o el congelador, no en un tablero de Pinterest. Si un miércoles sales tarde, la cena ya está casi resuelta.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Error 6: ignorar hambre, saciedad y emociones&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Comemos por muchas razones, no solo por energía. El estrés te solicita crepitante y salado, el aburrimiento solicita dulce, las reuniones de trabajo solicitan café y galletas. Negar esa realidad te pone en guerra contigo. En consulta usamos escalas sencillas de apetito y saciedad de 1 a diez. La regla de oro es sentarte a comer entre tres y 4, y levantarte entre 6 y siete. Si siempre y en todo momento llegas a 1, cualquier plan se desbarata.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt; &amp;lt;iframe  src=&amp;quot;https://www.youtube.com/embed/2amBWz17xJQ&amp;quot; width=&amp;quot;560&amp;quot; height=&amp;quot;315&amp;quot; style=&amp;quot;border: none;&amp;quot; allowfullscreen=&amp;quot;&amp;quot; &amp;gt;&amp;lt;/iframe&amp;gt;&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; También aprendemos a crear “espacios seguros” para emociones duras: 5 minutos de respiración, una caminata corta, un vaso de agua y un retraso de diez minutos ya antes de comer por impulso. Es increíble como esa pausa desactiva un tercio de los antojos. No es fuerza bárbara, es estrategia.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Qué aguardar en la primera consulta&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si decides asistir a consulta nutricionista para prosperar la dieta, te resulta conveniente llegar con datos y psique abierta. La primera sesión, si está bien aprovechada, marca la ruta de las próximas 4 o seis semanas. Examinamos historia clínica, horarios, presupuesto para el súper, gustos y aversiones, y hacemos mediciones corporales si procede. No siempre y en toda circunstancia se mide todo el primer día, singularmente si alguien viene con carga sensible sobre su cuerpo; la prioridad es construir confianza y clarificar metas.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Para que la sesión rinda, conviene llevar:&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;ul&amp;gt;  &amp;lt;li&amp;gt; Un registro de 3 a siete días con horarios, porciones aproximadas y bebidas&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Medicamentos y suplementos actuales, con dosis y horarios&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Últimos análisis de laboratorio que tengas a mano, si bien sean de hace 6 meses&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Tu agenda semanal tipo: horas de trabajo, ejercicio, sueño y traslados&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Objetivos concretos y realistas, por poner un ejemplo “mejorar mi digestión” o “bajar cuatro a seis kilos en cuatro meses”&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;/ul&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; A partir de ahí, trazamos un plan de dos a 4 objetivos conductuales. No todos serán de comida. A veces comenzamos por sumar pasos diarios, regular el horario de cena o incorporar 25 a treinta gramos de proteína en el desayuno. Mudar pocas cosas clave produce más efecto que intentar cambiarlo todo a la vez.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Ajustes finos conforme tu realidad&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; No existe una sola receta. &amp;lt;a href=&amp;quot;https://throccyjyj.raindrop.page/bookmarks-71757262&amp;quot;&amp;gt;buscar nutricionista cerca de mi&amp;lt;/a&amp;gt; Las particularidades importan más que la teoría general.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;ul&amp;gt;  &amp;lt;li&amp;gt; Si entrenas fuerza, programamos hidratos de carbono cerca de la sesión para rendir y recobrarte. Un iogur con fruta ya antes, o una tortilla con pavo después, ofrecen un impulso que se aprecia en el peso que levantas y en el apetito controlado el resto del día.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Si eres vegetariano, cuidamos la combinación de legumbres y cereales, la vitamina B12, el hierro no hemo y la vitamina C para su absorción. También valoramos creatina si entrenas y niveles de ferritina para evitar fatiga crónica.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; En síndrome de ovario poliquístico, prosperar la sensibilidad a la insulina por medio de fibra, proteína suficiente y ejercicio de resistencia acostumbra a marcar una diferencia en energía y control del apetito. A veces una pérdida del 5 a 10 por ciento del peso corporal mejora marcadores de ovulación y perfil lipídico.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Con diabetes o prediabetes trabajamos picos glucémicos: “anclar” carbohidratos con proteína y grasa, ordenar el plato, pasear diez minutos tras el alimento. Es común ver descensos de 20 a 40 mg/dL en la glucosa posprandial con ajustes pequeños y consistentes.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; En hipertensión, la sal perceptible es solo parte del problema. El sodio oculto en panes, embutidos y salsas comerciales pesa. Subir potasio con frutas y verduras, y usar mezclas de condimentas, ayuda más de lo que parece.&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;/ul&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Cada ajuste se prueba dos a tres semanas. Si marcha, se sostiene. Si molesta, se cambia. Esa flexibilidad es la ventaja de progresar dieta con un nutriólogo: no te casas con una estrategia, te casas con el proceso de afinar.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Cómo medir el progreso sin autosabotaje&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; El progreso real se ve por capas. La báscula importa, pero no es la única métrica. Cuando alguien me afirma “no bajé nada esta semana”, pregunto otras cosas. ¿Duerme mejor? ¿Aumentó la carga en sentadilla? ¿Los antojos de la tarde bajaron de 8 a cinco en la escala personal? ¿La ropa queda diferente en cintura? Un set de medidas cada tres o 4 semanas, fotografías con exactamente la misma luz y postura, y un diario corto de energía te mostrarán avances que la báscula no cuenta.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si tu objetivo es adelgazar con ayuda de un nutriólogo, te conviene aceptar que el peso puede bajar en peldaños, no on line recta. Semanas de mantenimiento aparente anteceden a descensos. Mientras que mantengas hábitos y déficit moderado, el promedio mensual acostumbra a reflejar el trabajo.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; ¿Suplementos? En ocasiones sí, jamás como substituto del plan&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; No necesitas una farmacia entera. Hay suplementos útiles en contextos puntuales. La creatina mejora el desempeño en fuerza y puede asistir a mantener masa muscular durante un déficit. La vitamina D se corrige si está baja, lo cual es común en oficinas. El omega 3 tiene sentido si tu consumo de pescado es bajo y tus triglicéridos están altos. La proteína en polvo sirve como herramienta de conveniencia, no como pilar. Todo esto se decide con datos, no por moda.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Desconfía de quemadores, diuréticos y cápsulas que “aceleran el metabolismo”. En el mejor de los casos son gasto inútil. En el peor, afectan tu presión o tu sueño y minan la adherencia.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Coste y beneficios reales de buscar ayuda profesional&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; A veces la gente evita acudir a consulta por el costo. Con el tiempo, sale más caro improvisar. Entre comida que se desaprovecha por compras impetuosas, snacks de máquina, bebidas calóricas y suplementos superfluos, es común gastar de más sin notarlo. Un plan centrado, con lista de súper y prioridades claras, recorta desperdicios y dirige el presupuesto a lo que nutre y sacia.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Además, el tiempo ahorrado cuenta. Tener dos desayunos base y dos comidas salvavidas reduce la fricción diaria, y eso vale lo que pesa cuando la agenda aprieta. La consulta inicial ordena piezas, y los seguimientos bisemanales o mensuales sostienen el rumbo con pequeños ajustes.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Dos casos que ilustran bien el proceso&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Marta, treinta y ocho años, oficina y dos hijos. Llegó agotada, con digestión irregular, y siete kilos por arriba de su peso frecuente artículo embarazo. Comía bien en la mañana, mas a las cinco de la tarde caía en galletas y pan pues no había comido suficiente al mediodía. Ajustamos el almuerzo a treinta g de proteína, añadimos una pieza de fruta con yogur ya antes de salir por los pequeños, y fijamos una caminata de 12 minutos al finalizar la cena. En 8 semanas bajó 3,5 kilos, mas lo que más celebró fue que dejó de llegar a 1 en su escala de hambre. Con energía y sueño más estable, el resto fluyó.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Luis, 45 años, vendedor que maneja mucho. Decía “no desayuno, así ahorro calorías”, y a las 10 de la noche pedía pizza porque “ya no aguanto”. En su registro había 500 a setecientos calorías líquidas entre cafés azucarados y refresco. Introducimos un desayuno bebible con proteína y fruta que podía tomar en el vehículo, cambiamos a refresco sin azúcar y fijamos una meta de ocho mil pasos repartidos en tres pausas. Perdió 6 kilos en tres meses, la presión mejoró y no dejó de cenar con su familia los fines de semana. La clave no fue prohibir pizza, fue articular el día para llegar sin hambre extrema.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Guía práctica para tu primera semana&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si hoy decides mejorar dieta con un nutriólogo y quieres iniciar con el pie derecho, estos pasos compactos te mueven en la dirección adecuada mientras esperas tu cita.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;ul&amp;gt;  &amp;lt;li&amp;gt; Define dos desayunos que puedas preparar en cinco minutos y que incluyan 20 a 30 g de proteína&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Elige una comida salvavidas con legumbre, verdura y un cereal integral que puedas armar en diez minutos&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Sirve el aceite con cucharita y solicita el aderezo aparte cuando comas fuera&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Da una caminata de 10 a 15 minutos tras tu comida más grande cuando menos cuatro días de la semana&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;li&amp;gt; Registra a lo largo de 7 días todo lo que comes y tomas, con horarios y notas de apetito de 1 a 10&amp;lt;/li&amp;gt; &amp;lt;/ul&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Estos cinco puntos, tan simples como suenan, suelen destapar más progreso que un plan perfecto que nunca aplicas. Con ese registro, la primera consulta deja de ser una charla vaga y se transforma en un mapa claro.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;h2&amp;gt; Comer mejor es un proyecto, no un castigo&amp;lt;/h2&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Mejorar tu alimentación no precisa heroísmo, precisa dirección. La dirección se edifica con datos, autoconocimiento y un plan que se adapte a tu vida. Si te propones adelgazar con ayuda de un nutriólogo, busca a alguien que escuche y que ajuste, que pregunte por tu agenda, tu presupuesto y tus preferencias, no solo por tu peso. Comer bien se siente bien: más energía, mejor digestión, menos achaques. Y cuando el proceso respeta tu contexto, la balanza asimismo responde.&amp;lt;/p&amp;gt; &amp;lt;p&amp;gt; Si ya probaste atajos y dietas del vecino, mereces una estrategia a tu medida. Asistir a consulta nutricionista para progresar la dieta no es un lujo, es una inversión en salud futura y en tranquilidad presente. La combinación de pequeños cambios consistentes y seguimiento profesional te saca del ciclo de iniciar y desamparar. Empiezas una vez, y esta vez te quedas.&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;p&amp;gt;Nutrióloga en Saltillo - Izamar Vidaurri&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
Cisne 155, Las Maravillas, 25019 Saltillo, Coahuila, México&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
844 100 0059&amp;lt;/p&amp;gt;&amp;lt;/html&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Arvinahlis</name></author>
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